El imperio Romano: El Bosque de la muerte

Al extenderse el Imperio Romano y llegar a lo que hoy en día es Alemania, sus legiones se enfrentan con las f  eroces tribus germánicas. En el año 9 d.C., su jefe, Arminio, que se había criado en Roma como un rehén de paz, utiliza su entrenamiento militar para destruir al ejército del general Varo en el bosque de Teutoburgo. Esta batalla decisiva marca el río Rin como la frontera entre el Imperio y sus cada vez más numerosos enemigos bárbaros. Seis años más tarde, cuando el general germánico emprende una venganza atravesando el Rin, encuentra montones de huesos y varios cráneos clavados en los árboles, como recuerdo de la victoria de los bárbaros.

Armino, al que el historiador romano Tácito nombró como el «gran libertador de Germania», nació en algún lugar de la actual Sajonia (Alemania) hacia el año 16 a. C., justo cuando las legiones de Octavio Augusto acababan de someter los últimos focos de resistencia cántabros en Hispania.
Arminio, era el hijo de Segimer, o Segimerus, caudillo de la tribu germana de los queruscos. Segimer estaba acostumbrado a pactar con los romanos, lo que le granjeó su amistad y la ciudadanía romana, distinción que fue extendida a su familia, incluido su hijo Arminio.


Arminio, que poseía grandes dotes militares sirvió en el ejército romano entre el 1 d.C. y el 6 d.C., con apenas 20 años (4 d.C.), comandó una fuerza auxiliar romana y probablemente luchó en las guerras Panonianas en la península balcánica. Con su paso por el ejército aprendió el arte de la guerra y la política de Roma.

Con el regreso a su patria, hacia el año 7 d.C., se encontró que su pueblo estaba oprimido por el gobernador romano Publio Quintilio Varo.

El gobernador Varo estaba convencido de la superioridad romana ante los germanos a los que consideraba pueblos primitivos, haciendo que su gobierno no reparara en hostilidad con sus gobernados, creando así un clima de malestar entre las tribus germanas, que seguían aspirando a la libertad debido a su carácter belicoso e indomable.
Tácito, en su obra “Germania” describe a los germanos como hombres de fieros ojos azules, cabelleras rubias y corpuletos.


Visto este abuso de poder del gobernador, Arminio no dudó, e inmediatamente empezó a formar una sublevación de los queruscos junto a otras tribus de la zona, las marsios, los chattis y los bructerios, sumando en total una fuerza de 20.000 hombres.

En septiembre de ese año, el ejército romano se retiraba a sus campamentos del oeste del Rin para pasar el invierno, pero cayó en diversas tretas concebidas por sus hasta entonces amigos germanos. Hicieron creer a Publio Quintilio Varo que una tribu cerca del Weser se había rebelado, haciendo que se dirigiera hacia allí. En su camino estaba el bosque de Teutoburgo donde Arminio había dispuesto una mortífera emboscada que les pilló por sorpresa.

Durante dos días los romanos fueron atacados desde las alturas de los árboles. Varo al no disponer de tribus auxiliares para repeler el ataque intentó entablar una negociación, pero Arminio, que tenía otros planes, atacó el campamento de Varo.

Arminio y su ejército aniquilaron las tres legiones romanas de Publio Quintilio Varo en la batalla del bosque de Teutoburgo, haciendo retroceder a los romanos hasta el Rin. Esta derrota llevó al gobernador Varo al suicidio.

Los pocos supervivientes del ejército romano huyeron, muriendo muchos por el camino, solo 400 soldados de más de 30.000 salieron vivos de la carnicería.
La clades variana ('la derrota de Varo') impactó a Augusto. El historiador romano Suetonio señaló que Augusto se tomó el desastre tan a pecho que «siempre celebró el aniversario como un día de profundo pesar» y «a menudo se golpeaba la cabeza contra una puerta y gritaba: "¡Varo, Varo, devuélveme mis legiones!"».

Tras la derrota, Augusto destituyó a todos los germanos y galos de su guardia personal y mandó a Germánico, su sobrino, a rescatar las águilas de las tres legiones, que eran considerados objetos sagrados para los romanos, y también para hallar el lugar de la batalla de Teutoburgo y dar a los soldados caídos el final necesario y recuperar lo máximo posible de las perdidas de las legiones.
En el año 13 d.C., bajo el mando del general Julio César Germánico, el ejército romano, compuesto por 80.000 hombres invadió Germania, encontró y enterró a los muertos de las legiones de Varo, recuperando las águilas más gracias a la diplomacia que a la guerra.

Tácito describe en sus “Anales” el encuentro de Germánico y su ejército con el lugar donde trascurrió la batalla.

Audio: Español - Duración: 44:30 min



referencias
http://www.imperioromano.com/191/arminio.html
http://www.ivoox.com/04-el-bosque-muerte-audios-mp3_rf_135158_1.html
http://historiasdelahistoria.com/2011/05/08/archienemigos-de-roma-vercingetorix-el-galo-rebelde
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1 comentarios :

Hulir dijo...

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