El Desierto del Amor - François Mauriac

El Desierto del Amor - François Mauriac



El desierto del amor (Le désert de l´amour). Novela del escritor francés premio Nobel de literatura en 1952, François Mauriac, publicada en París en 1925, en la plenitud de su primer período creador, en el que analiza los complejos más oscuros de la pasión. Ello explica la particular entonación romántica de la novela. Una mujer, María Cross, enciende en el padre y en el hijo de una anodina familia burguesa, donde la unión consuetudinaria y aparente oculta un vacío irrellenable, el mismo amor ardiente y secreto. Por ser la querida de un señor rico de Burdeos, todas las apariencias van en contra de ella, por más que el corazón se conserve puro en el sincero dolor de la culpa y en el recuerdo angustiado de su noño, muerto. En el padre, el doctor Courrèges que la cuida, hombre de deber y de honestas costumbres, a quien ella rodea del más rendido respeto, el reprimido aguijón ardiente del deseo envenena y corroe su alma poco a poco y también al cuerpo que la encierra. En el hijo Raymond, adolescente salvaje, que se había abierto a la vida en la cálida contemplación de ella, se desencadena toda una corriente de crueldad y de bajas pasiones en las que se ahoga su desordenada existencia, después de la desilusión de la embriagadora felicidad soñada y de la amargura de su orgullo herido. Este tormento triste, fuego perenne que no conoce más vías de salida en "quien suscita y atrae desde lo profundo del ser aquella marca ardiente", tendrá una solución sólo para la mujer, tocando su fondo. Ignorante de la pasión del padre, María corresponde perdidamente a la del hijo, idealizando su rostro todavía infantil; pero al primer contacto con su cuerpo impuro, se opera el brutal descubrimiento de su ilusión que se encuentra frente al vacío de la propia existencia, a la que corresponde otro vacío, el metafísico. Este punto abismal, lo saca a luz Mauriac con acentos de encendido lirismo, que reflejan su experiencia personal. La mujer parece no tener camino de salida delante de sí y, sin embargo, lo será un acontecimiento imprevisto y desesperado, interpretado como un suicidio frustrado, la caída de María Cross desde una ventana, la que le acercará otro corazón libre y puro: el del hijo del hombre que la mantenía, el cual, obligando a su padre a casarse con ella, se convertirá en el maestro de vida que le abrirá el camino del verdader amor. Así es como la figura de esta mujer se yergue, llena de belleza, sobre el ardiente desierto que ha atravesado: conclusión ejemplar de una novela que, en su análisis implacable de las pasiones, es de las más reveladoras del pesimismo cristiano de Mauriac y de su dimensión moral.


Frases de "El Desierto del Amor"


“Por lo demás, se encontraba demasiado ocupado en las mujeres; había despreciado todo aquello que no le parecía objeto de posesión, y podía haber dicho… “Sólo amo aquello que se devora”.


“En cuanto se encontraba nuevamente frente a la joven se rendía ante la evidencia de su irremediable desgracia”.


“Como todos aquellos que mezclan la felicidad con la juventud, tenía una oscura conciencia, aunque siempre despierta, del tiempo transcurrido”.


“La bruma traía esa dulzura secreta de la estación que se aproxima… La tierra estaba desnuda, pero ya no dormía”.


“Conocedor de los más tristes secretos de los hombres, el Doctor profesaba, respecto a ellos, una mansedumbre sin límites. Un solo vicio, sin embargo, lo exasperaba: esa habilidad de los seres caídos para embellecer su caída”.


“En el Amor, la caza siempre abunda; pero el pequeño rebaño de aquellos que han empezado a vivir cada año con nosotros se reduce cada año”.


“Todas las apariencias me abruman”.


“Un ser que tiene sed, no desconfía de la fuente que encuentra”.


“Cuando la presencia de un ser nos conmueve, nos estremecemos pronto a pensar de nosotros en las posibles prolongaciones, con las indefinidas perspectivas que nos perturban”.


“Y esa esperanza renovada habría sido la medida del infinito vacío de su vida. Su vida no es más que una ausencia que tiene que esperar”.


“El arrabal retumbaba con los ruidos de los tranvías y de las sirenas; los cantos impregnados de vino de los sábados retumbaban sobre los caminos. Sin embargo, Maria Cross se ahogaba de silencio: no de un silencio exterior, sino de un silencio que subía de lo más profundo de su ser, se acumulaba en el cuarto desierto, invadía la casa, el jardín, la ciudad el mundo”.


“La tempestad se alejaba, pero él permanecía ahí y el propio silencio lo delataba… Lo extraño en una tempesatd no es el tumulto sino el silencio que impone al mundo”.


“En el verdadero Sabio es imposible que, salvo eclipses pasajeros, la Ciencia no gane al Amor. Siempre le quedará el rencor de las satisfacciones más altas que hubiera tenido si todo su ardor hubiérase concentrado en la meta científica”.


“Divisaba una larga ruta y sólo quería conocer de ella las caricias más próximas, las más castas; no pensaba en etapas más ardientes, en ese bosque en que los seres que se aman apartan sus ramas para perderse en él… No, no llegaría tan lejos”…


 ”La gran miseria de las mujeres consiste en que nada las aleja del oscuro enemigo que las corroe”.




* François Mauriac Nació en el seno de una familia profundamente católica. Siendo joven quedó bajo la custodia de su madre debido al fallecimiento de su padre. Estudió bachillerato en Cauderan con los marianistas y luego se licenció en Letras por la Universidad de Burdeos.
En 1906 se traslada a París, donde escribe su primer libro de versos Les mains jointes, cinco años más tarde escribió su primera novela El niño cargado de cadenas.
Participó como soldado durante la I Guerra Mundial, donde enfermó gravemente. En 1933 fue nombrado miembro de la Academia Francesa. Durante la Guerra civil española, simpatizó con el bando republicano y después al estallar la II Guerra Mundial formó parte de la Resistencia Francesa contra la invasión nazi. Editó las revistas Les Lettres françaises y Le Cahier Noir, en las que denunciaba y criticaba las torturas y asesinatos cometidos contra los patriotas franceses.

Audio: Español - Duración  48:00 min



fuente
http://aquileana.wordpress.com/2008/07/19/francois-mauriac-el-desierto-del-amor/
http://www.audiolibrosespanol.com/producto_det_gratis.php?idpro=145
http://es.wikipedia.org/wiki/El_desierto_del_amor
http://es.wikipedia.org/wiki/Fran%C3%A7ois_Mauriac
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2 comentarios :

Carolina dijo...

Este sin duda me parece el mejor audiolibro José. Mil gracias por esta maravillosa web. Carolina Encalada.

Anónimo dijo...

Ahora mismo lo escucho parserito. gracias

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