Podcast El Islam Llega a España (historia)

PODCAST EL ISLAM LLEGA A ESPAÑA
el islam llega a españa


El Corán fue revelado a principios del siglo VII. d.C. en las ciudades de Meka y Medina, en el occidente de Arabia central. Debemos subrayar que la revelación coránica se expresó en "lengua árabe", según se repite varias veces en su texto mismo, y se dirigió primero a los árabes, que se consideran siempre en consecuencia como el pueblo elegido. Lo que cuenta a este respecto, sin discutir acerca de la vocación universal que el Islam tuviera o no desde el origen, es que los árabes, a partir de la muerte de Muhammad, se sintieron encargados de transmitir su mensaje a los no-árabes, y que esta misión les dio para siempre un sentimiento de superioridad.







Sería esta lengua común, más que un lenguaje local, la que repentinamente habría contribuido a difundir la revelación sin alterar la vitalidad de la herencia poética a la que antes había servido como medio para expresarse.


Pero el mensaje coránico, en su carácter de tal, no contribuía menos, por otra parte, para modificar considerablemente las estructuras políticas y sociales de los poblados árabes que lo habían recibido. La organización tribal, sino desapareció, sí se vio rebasada por una nueva noción, relativa a la solidaridad musulmana, en una sociedad cuyo fundamento era religioso.


Desde que se instauró la comunidad Medina, todos los musulmanes fueron hermanos: habían roto los vínculos con sus parientes o coterráneos que permanecieron en La Meca y contra quienes combatían; las distinciones entre ellos servían para separarlos tanto entre "expatriados" y medinenses, más recientemente convertidos, como entre verdaderos musulmanes e "hipócritas", cuya adhesión no era sincera. Semejantes vínculos sociales, que impropiamente define el texto llamado "constitución de Medina", abrían un nuevo capítulo en la historia de los árabes, mientras que la fraternidad entre creyentes establecida así implicaba también la fraternidad entre musulmanes de toda lengua y de toda raza.


Las versiones que se han conservado de la jutba que pronunció Muhammad poco antes de morir, y que se conoce con el nombre de "Discurso del Adiós", contienen a menudo una frase que afirma la igualdad entre árabes y no árabes. Así, a la vez que reforzaba y cristalizaba un sentimiento nacional árabe, hasta entonces difuso, el Islam establecía una fraternidad entre creyentes que borraba los orígenes nacionales o raciales y cuya noción misma de arabidad tendría que cuestionarse más tarde.


Para Dominique Sourdel la primera consecuencia directa de la aparición del Islam fue, que se unificara, en el nombre de un ideal común, una Arabia cuyas diversas tribus se habían sometido a Muhammad poco antes de que muriera. La segunda consecuencia fue el movimiento de conquista que permitió a los árabes, convertidos en musulmanes, ocupar vastos territorios situados fuera de Arabia y establecer su dominio sobre regiones que se extendían desde los Pirineos hasta los confines de China en 750.


Claude Cahen, en su libro "El Islam" que se ha considerado a menudo inexplicable el hecho de que los adeptos de grandes religiones, evolucionadas y organizadas, hubiesen podido adherirse de este modo a otra religión aún poco desarrollada y, según se creía, menos elevada, y se ha querido ver en ello el efecto de una presión social y de un interés financiero. Sin negar la acción de estos factores, observamos que las cosas son mucho menos simples y que el interés económico directo no es evidente.


De un modo más general, el deseo de integrarse a la clase dominante pudo jugar su papel entre los indígenas, pero el mismo deseo, no llevó jamás a los cristianos de occidente a abandonar, por la de los germanos, la fe aún reciente que aquellos profesaban; al contrario fueron ellos quienes integraron a este respecto a sus vencedores. El Islam, incluso en sus comienzos, tenía la misma edad mental que el cristianismo o el judaísmo y su carácter más simple podía atraer por el vigor que ello le confería, a los espíritus cansados de sutilezas teológicas-políticas.


Las conquistas que siguieron ¿deben ser entonces calificadas como musulmanas o como árabes? A la vez, en una u otra forma, porque los árabes, sin el Islam, hubieran sido incapaces de otra cosa que no fueran infiltraciones esporádicas; y sin el Islam, sin los árabes y su inclinación por las correrías, no hubiera podido desencadenar ese vasto movimiento ofensivo cuyas consecuencias políticas deberían permanecer totalmente imprevisibles para sus mismos artífices.


La expansión del Islam


Antes de comenzar a hablar de las conquistas consideramos importante citar la opinión de algunos autores sobre este tema. Entre ellos podemos diferenciar a los historiadores del s. XIX y de principios del XX, los cuales son partidarios de la historia oficial considerando que hubo una conquista.


Por el contrario los autores contemporáneos no creen que hubo una invasión. Sea lo uno o lo otro, los factores que influyeron en la Islamización y arabización de las zonas "invadidas por las armas" o por "movimientos migratorios", o "expansión religiosa", cambian (los factores), según uno u otro autor aunque no alteran el resultado.


Ignacio Olagüe, autor de "La revolución islámica en Occidente" es contrario a la creencia unánime de que la expansión del Islam se había realizado por medio de invasiones a mano armada. No se puede admitir en nuestros días tan simplista argumentación. Considera que se hicieron a través de movimientos migratorios ocasionados por las duras condiciones climatológicas de la zona, por lo que se vieron obligados a expandirse hacia otras zonas cada vez más lejanas en busca de mejores condiciones de vida.


Las conquistas necesitan ejércitos, hombres y organización. ¿Dónde encontrar recursos para mantenerlo y para emprender acciones tan gigantescas como describen los textos? Hay mil kilómetros desde el Hedjaz hasta las tierras cultivadas del Creciente Fértil. Si en verdad hubieran podido ponerse en marcha fuerzas suficientes, hubieran tenido que desarrollar esfuerzos extraordinarios para conquistar Egipto, Palestina, Siria, en donde era menester combatir sucesivamente contra los persas y contra los bizantinos sin contar con la recepción de los autóctonos que pudiera haber sido amistosa o adversa.


La debilidad del Imperio Romano y Persa y su enfrentamiento fue comprobada por las tropas árabes que obtuvieron rápidas victorias. La población del Imperio romano, lejos de haber sido completamente asimilada y helenizada y la impopularidad de los grandes propietarios, casi todos griegos o helenizados, acentuaba las tendencias autonomistas. Por el contrario en las fronteras de Mesopotamia y Siria, los árabes eran muy conocidos puesto que los gassaníes y los lajmíes habían constituido allí principados además de otros grupos emigrados de tiempos lejanos. Los habitantes del imperio veían con mejores ojos a los árabes que a sus mismos amos que son más extraños a ellos.


Bajo estas condiciones el primer país atacado y conquistado fue Siria, tomando Damasco en el año 635. En el año 642 ya habían conquistado toda Palestina, Irak, Persia y Egipto. En las orillas de los ríos que debían atravesar, los árabes, fundaron campamentos permanentes que serían origen de futuras ciudades. La vida cotidiana de la población no se altera, pidiéndoles únicamente una sumisión con su protección como contrapartida.


La sumisión se materializa con el pago de unos impuestos que variaban según los casos. Los bienes muebles capturados como botín en las expediciones solían distribuirse entre los participantes en la expedición; pero cuando los musulmanes árabes empezaron a conquistar tierras, prefirieron no dividirlas entre ellos ni adoptar un modo de vida agrícola. Era más útil permitir a los antiguos cultivadores que siguieran trabajándolas y exigirles rentas y tributos que, una vez distribuidos, proporcionaban a los musulmanes los medios para constituir una fuerza expedicionaria permanente. Así fue —según M. Watt— como los árabes pudieron avanzar con tanta rapidez y conservar sus conquistas.


La vieja imagen de la expansión islámica que presentaba a los conquistadores árabes con la espada en una mano y el Corán en la otra, desafiando al mundo a escoger una de las dos soluciones, hoy en día se considera errónea y muchos autores consideran que la consolidación del Islam fue el trato que brindaron a los pueblos conquistados, un tributo menos oneroso que otros conquistadores. Los vencidos escogieron esta alternativa y su conversión al Islam no fue masiva hasta más tarde.


Con las conquistas aparece la nueva figura del "mawali", nuevos conversos unidos a un patrón por un lazo de lealtad (wala’) que se multiplicaron rápidamente entorno a los árabes. Parte de ellos procedentes de prisioneros de guerra libertados. Otros, indígenas que en todos los estratos de la sociedad y probablemente entre los más elevados, habían contraído libremente un lazo de wala’ con una tribu o con un notable árabe. Todo ello conducía a la conversión, fuera sincera o no.


Los mawali son hombres integrados en una nueva sociedad y separados de su medio primitivo que hacen el juego de la arabización y de la Islamización, siendo muchos en la época Omeya. Una vez conquistado Egipto y puesto bajo dominación árabe comienza la expansión hacia el Oeste llegando a Libia y Túnez, donde fundaron la ciudad de Qayrawan y establecieron aquí un importante centro.


Tras varios enfrentamientos con los bereberes, los árabes lograron conquistar todo Túnez y Marruecos y convertir al Islam a la mayoría de las tribus bereberes y obligándoles a reconocer la soberanía árabe. La conversión supuso un aumento considerable del ejército que facilitó los recursos necesarios para continuar la expansión y conquistar España.


Por estos hechos algunos autores piensan que no se puede hablar de una expansión árabe, sino de expansión musulmana, lo que siempre influiría en las relaciones entre ambos en la España que "conquistarían" más adelante llegando incluso en algunas ocasiones al enfrentamiento.
EL ISLAM LLEGA A ESPAÑA


El establecimiento del Islam en España, la resistencia practicada, El núcleo asturiano, Alfonxo III, el Califato de Córdoba y el final del periodo.


Expansión a la Península Ibérica


Para los habitantes de España, la conquista árabe, entre los años 711 y 716, fue fulminante como un rayo. En cambio, para los árabes, la invasión de España representó simplemente una fase más del largo proceso de expansión.


Para comprender las causas de la supuesta "conquista árabe" hay que comprender la rivalidad que existía en la península entre cristianos unitarios y cristianos trinitarios y situarse en el periodo visigodo que precede la llegada de los musulmanes.


El cristianismo trinitario logra implantarse en ciertas regiones de Occidente. Sin embargo, el sur de la Península y el norte de África siguen adscritos al unitarismo y alejados del poder y de la crisis de Roma. En estas regiones, reinaba un ambiente culto y de tradiciones proféticas y unitarias. Las dos orillas del Estrecho están muy relacionadas. Existe una historia común y un ambiente propicio a las ideas orientalizantes que se plasma en objetos, comercio, vestidos y costumbre. A partir del año 410 los visigodos invaden la Península Ibérica en oleadas sucesivas.


La España tan fácilmente conquistada por los musulmanes adolecía de graves debilidades internas. La flaqueza del reino visigodo, puede atribuirse a tres factores principales: las divisiones entre las clases elevadas acerca de la sucesión del reino; el descontento de los demás sectores sociales ante los privilegios de las clases superiores, y, por tanto la dudosa fidelidad del ejército y, finalmente, la persecución contra los judíos.


En el mes de julio del año 710, se produce un primer desembarco militar procedente de Tingitania-Mauritania, en el que participan cuatrocientos hombres, como respuesta a una petición de auxilio que solicita Ajila. En abril o mayo del 711, aprovechando que Rodrigo estaba de campaña militar contra los vascos y francos, el mismo gobernador de Tingitania-Mauritania, Taric, cruza el Estrecho y se une a los partidarios witizanos de la Bética-Cartaginense. Los witizianos, andalusíes y tingitanos mauritanos, partidarios de Ajila, combaten a los partidarios del rey Rodrigo en la batalla de Guadalete.


Por un lado es claro que no se trata de un combate entre "moros" (musulmanes) y cristianos, como nos lo enseña la historia oficial, sino más bien de una guerra civil entre trinitarios y unitarios. Por otro lado si el Imperio visigodo hubiese sido verdaderamente cristiano, como la afirma la historiografía tradicional, los cristianos se hubiesen defendido contra los "musulmanes", en el supuesto de que hubiera sido una invasión.


A partir de la batalla de Guadalete en el año 711, nada se sabe de lo que realmente sucede en la Península. No existen datos al respecto. Fuentes islámicas y fuentes cristianas reescriben una historia que realmente no conocieron, copiando las segundas de las primeras. Se trata de una reescritura de la historia, sin testimonio directo. Esa versión histórica está enfocada según la conveniencia de quien la escribe y su relato es : el año 711 los árabes, con la ayuda de los musulmanes del norte de África, atraviesan el Estrecho, derrotan al Rey Rodrigo y llegan a Poitier (Francia) donde resultan vencidos el año 953. Empieza el periodo de dominio árabe hasta 1492.


Esa versión de los hechos podría interesar:


1) A los árabes en particular y a los musulmanes en general, porque les atribuía la invasión de un país y parte de otro en un tiempo récord.


2) A ‘Abderrahmán III, porque para proclamarse califa independiente y Príncipe de los Creyentes debía acreditar, además de capacidad para gobernar, linaje.


3) Esta versión de los hechos fue recogida por las fuentes cristianas. Les agradaba, porque justificaba el hecho de que si un día un pueblo —los árabes— conquistaron la Península Ibérica, lo lógico es que los antiguos cristianos que la habitaban la reconquisten. Fue la justificación perfecta de su proceso de ocupación.


Los árabes denominaron a su nuevo dominio de la Península Ibérica, Al-Andalus, el cual era una provincia, o parte de una provincia, de un vasto imperio que se extendía desde Al-Andalus y Marruecos hasta el Asia central y el Punjab.


Audio: Español - Duracion: 90 min aprox



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fuente
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